Aquí tenemos Il Gesù, casa matriz de la Compañía de Jesús, fundada por San Ignacio de Loyola, una de las ordenes surgidas con la Contrarreforma. Esta iglesia es iniciada en 1568 y consagrada en 1584. Fue financiada por Alejandro Farnesio, sobrino de Paulo III, siendo encargada al mejor arquitecto italiano a la muerte de Miguel Ángel, Vignola. Éste era el arquitecto preferido del papa y arquitecto de cámara de los Farnesio. Al margen de la arquitectura era también tratadista, publicando en 1562 los Cinco libros de Arquitectura. Hasta 1568 era bastante frecuente el modelo de planta centralizada, habiendo realizado Vignola varias obras según éste, pero en esta obra es impuesta la planta longitudinal, al considerarse la planta centralizada como susceptible de paganismo. Así se vuelve a las plantas longitudinales al ser consideradas como tradicionales.
Por otra parte, existe el precedente de San Andrés de Mantua, de Alberti, como un modelo claramente tipificado y que es impuesto a Vignola. Con esta planta se buscaba una gran capacidad y reflejar la forma de la cruz, permitiendo también la celebración de varias misas simultaneas en las capillas. Por otra parte, con esta planta se buscaba reflejar una clara tradición cristiana.
En la fachada podemos ver algunas de las características más destacadas del Barroco. Esta no fue realizada por Vignola, que fue apartado de las obras en 1573, que fueron continuadas por Giacomo della Porta, discípulo de Miguel Ángel, el cual rediseña la fachada. Esta era en un principio más horizontal y oblonga, con las pilastras más destacadas y realzada la nave central. La fachada realizada es más vertical, con menos resalte de las pilastras y menos destacada la nave central. Ambas fachadas eran de dos pisos, coordinados mediante el uso de aletones. Los aletones son un elemento de enmascaramiento, utilizado para articular el piso inferior con otro superior de menor anchura, ocultando los machones que llevan el empuje de las nuevas fachadas.
La fachada se articula mediante pilastras y el ritmo exterior reproduce el ritmo interior, reflejando la distribución de las naves. La parte central se encuentra destacada mediante el uso de medias columnas y un doble frontón doble, en el que un frontón curvo engloba a otro recto (los frontones englobados serán característicos del Barroco posterior), marcando el eje axial. Existe un cierto dinamismo en la fachada, pero esta sigue siendo bastante plana, únicamente con un ligero movimiento en el frontón y el ritmo generado a través de las pilastras. La fachada se encuentra decorada con dos escudos marcando el eje axial, y dos estatuas flanqueando el acceso principal. Esta obra será el prototipo usado durante el primer tercio del siglo XVII, en el uso de las pilastras y nichos
El interior del Gesù fue decorado a partir de 1670 en clave barroca, desvirtuando la concepción original. El espacio interior se encuentra vinculado al de San Andrés de Mantua.
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